Imagen: Punto de replanteo del terreno

 

Cuando hay que hacer frente a un encargo que viene condicionado por la acusada pendiente de la parcela, una normativa urbanística encorsetada, un programa de necesidades estricto y, además, con el condicionante de un terreno precario, el proyecto se convierte en un reto mayúsculo para todo el que practica la arquitectura.

 

Formado geológicamente hace millones de años, el suelo es una parte fundamental de las construcciones porque la estructura de los edificios interactúa directamente con él y siendo al mismo tiempo el elemento más desconocido. El suelo a priori se presenta oculto, lo cual dificulta su conocimiento, y para saber más sobre él es necesario realizar una campaña geotécnica y geofísica. Obtenidas las características cualitativas y capacidades portantes del terreno, obtenidas por alguno de dichos métodos, es cuando el terreno se trata como un material más formando parte del proceso constructivo. La importancia de su conocimiento radica en poder diseñar y calcular las cimentaciones más adecuadas para garantizar la estabilidad de las construcciones.

En la fase de proyecto se tuvo que modelar el terreno en tres dimensiones para poder encajar la vivienda en él  y así poder desarrollar funcionalmente los espacios requeridos de planta baja como zona de día y planta primera como zona de noche, a parte de los espacios exteriores. Para ello se recurrió a la formación de plataformas de escollera, a la excavación y terraplenado de otras partes de la parcela. Empezadas las obras, las características del terreno no eran las esperadas y se tuvo que revisar nuevamente todo el sistema de cimientos-estructura. Lo que a priori sobre el papel parecía más o menos complejo de ejecutar, sin embargo, en la realidad la dificultad de ejecución aún era mayor, ya que las máquinas de movimiento de tierras tenían verdaderas dificultades de maniobrabilidad por la pronunciada pendiente, el poco espacio de giro y el latente peligro de caída de grandes piedras sobre las viviendas de las parcelas inferiores.

Pese a todo ello, el desarrollo de este proyecto presenta un volumen rotundo sobre la parcela que quiere ser un visor del paisaje natural que tiene al otro lado. Su desarrollo interior, diáfano y de piezas perfectamente definidas, esconde tras de sí un modelaje del suelo adaptado a la vivienda tanto en espacios exteriores como interiores. Al final de la construcción de la vivienda tendremos una parcela formada por bandejas modeladas sobre el terreno y una casa integrada.