Nunca pensé que era responsable directo o indirecto de estos hechos. Hasta entonces, creía que los mayores responsables eran los coches y la industria.

Investigué y me di cuenta que la” industria de la construcción” formaba parte de esta gran hipoteca ecológica que estamos generando para la sociedad del futuro. Entendí que todo empezaba en la destrucción de la naturaleza para extraer recursos (áridos, metales, piedras, madera, fibras, etc.) para luego, contaminando ya en su transporte, llevarlos hasta las fábricas. Después, estas fábricas continúan procesando los productos con gran cantidad de energía y luego se transportan hasta las obras de todo el mundo contaminando todo a su paso. Continua la historia durante el proceso de construcción, generando contaminación en toda la cadena de suministro y su ejecución. Terminadas las obras, también se contamina durante la vida útil de la edificación, sobre todo a nivel de consumo energético. Y finalmente se produce contaminación en su demolición, reciclaje y recuperación de materiales. Ciclo cerrado.

Como profesionales de las edificación, del urbanismo y de las infraestructuras, nos tenemos que sentir responsables de esta realidad y debemos de contribuir desde lo local al conjunto global. Deberíamos dejar, dentro de lo posible, un patrimonio del planeta mejor que lo hemos encontrado. Es complejo pero necesario.

cantera
escavadoras abriendo camino